viernes, 18 de enero de 2008

Desmontando el Santurio (2ª Parte)

Ahora ya que está decido de qué cómics te vas a deshacer, aparece la pregunta: ¿Y qué hago con ellos? En este caso, yo tenía muy clara la respuesta: venderlos. Era, y sigue siendo, mucha la inversión realizada en cómics a través de los años. Muchos sudores y esfuerzos durante mi vida de estudiante para poder seguir mis colecciones con la paga que me daban en casa.

Se me abrían varias opciones para la venta: buscar a gente conocida, vendérselo a mi librería o venderlo por Internet. A gente conocida poco les podía vender, en mi librería iba a sacar demasiado poco dinero. Así que decidí venderlo por Internet. Descarté rápidamente ebay o cualquier otro lugar de subastas por el gran trabajo que supone hacer lotes y decenas de subastas. Al final me decidí por poner anuncios en páginas como el bazar del Universo Marvel o en el CCV de www.gritos.com.

Para la venta, tuve que clasificar todos mis cómics (que se contaban por miles) y hacer lotes. Había que intentar vender de forma rápida pero también sacando cierto dinerillo. Tuve que poner un precio razonable a todos los cómics. A la gente que me pedía grandes lotes, le hacía algún descuentillo. Salvo alguna que otra excepción, vendí casi todos mis cómics por debajo del precio de portada (actualizado a lo que sería ahora: 24 pags.=1,95€)

Finalmente cuando ya nadie me preguntaba por mis cómics en venta, los llevé a mi librería para que me los comprara. Tengo que decir que fueron los menos. Ya había vendido la mayoría.

Próximamente, la odisea de la venta de cómics o como no volverse loco con tanto trajín de cómics.